| Discurso de Wu Bangguo en el Foro de Cooperación Económico-Comercial entre China y Chile |
| 2006-09-07 |
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El 6 de septiembre de 2006, el Presidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional de China Wu Bangguo, quien está haciendo una visita a Chile, pronunció en el Foro de Cooperación Económico-Comercial entre China y Chile un importante discurso titulado "Llevar la cooperación económico-comercial entre China y Chile a una nueva altura". El texto completo de dicho discurso es el siguiente. LLEVAR LA COOPERACION ECONOMICO-COMERCIAL ENTRE CHINA Y CHILE A UNA NUEVA ALTURA Discurso de Wu Bangguo, Presidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional de China, en el Foro de Cooperación Económico-Comercial entre China y Chile ( Santiago, 6 de septiembre de 2006) Honorable Sr. Eduardo Frey Ruiz Tagle, ¡Buenos días! Es para mí un gran placer encontrarme con los nuevos y viejos amigos, en la hermosa ciudad de Santiago de Chile. Durante largo tiempo, los amigos empresarios del sector industrial y comercial de China y Chile han contribuido activamente al desarrollo de las relaciones económicas y comerciales entre los dos países. Séame propicia la oportunidad para hacer extensivas mis cálidas felicitaciones a la exitosa realización del Foro, junto con mis cordiales saludos a los amigos aquí presentes y mi sincera gratitud a las autoridades concernientes de ambos países por los afanosos preparativos del Foro. Es ésta mi primera visita a Chile. Al extender mi mirada desde estas maravillosas tierras, veo la ondulante Cordillera de los Andes por un lado y el infinito Océano Pacífico por el otro. Las altas montañas han forjado el espíritu firme e indomable del pueblo chileno y el inmenso mar le ha inculcado una mentalidad abierta. Gracias a los esfuerzos infatigables de su laborioso e inteligente pueblo, Chile se encuentra hoy día a la cabeza de Latinoamérica en materia de competitividad integral, grado de liberalización económica, apertura de mercado y categoría de credibilidad internacional. El pueblo chino se congratula sinceramente por cada uno de los logros conquistados por el pueblo chileno, deseando de todo corazón mucha prosperidad a la República de Chile y bienestar a su pueblo. Señoras, señores y amigos: El continuo y rápido crecimiento económico de China, el mayor país en vías de desarrollo del mundo, ha atraído la mirada del mundo entero y también una creciente atención de los amigos chilenos. Me gustaría aprovechar la oportunidad para hacerles una breve presentación sobre el desarrollo económico y social de China. China es una de las naciones con civilizaciones antiguas del mundo. En el largo transcurso de más de 5 mil años, sus diversas etnias han creado espléndidas culturas aportando relevantes contribuciones al progreso de la civilización humana. Con posterioridad a 1840, China fue sometida a las invasiones de las potencias colonialistas y se convirtió en país semicolonial y semifeudal. Los hijos de la nación china libraron heroicas y arduas luchas por la independencia estatal, emancipación nacional, democracia y libertad. En 1949, con la proclamación de la República Popular China bajo el liderazgo del Partido Comunista de China, se hizo realidad la transformación social más grande y más profunda en la historia china y se abrió el anchuroso camino de la gran revitalización de la nación china. A finales de la década 70 del siglo pasado, China empezó a aplicar la nueva política de reforma y apertura preconizada por el Sr. Deng Xiaoping y emprendió el camino de desarrollo del socialismo con peculiaridades chinas. A lo largo de los 28 años transcurridos, se han operado gigantescos cambios en la fisonomía de China. Lo fundamental de este proceso estriba en que siempre hemos permanecido firmes e inconmovibles en los siguientes tres aspectos: Primero, hemos tomado firme e inconmoviblemente la construcción económica como el centro de gravedad de nuestro trabajo. La construcción económica constituye la tarea central y aplastante de China. Para un país tan grande en vías de desarrollo como China, el desarrollo es la clave para solucionar todos sus problemas. Por ello, hemos tomado la resuelta decisión de superar toda clase de interferencias y dedicarnos con todo empeño a la construcción y desarrollo agarrando firmemente el eslabón central que constituye la construcción económica. De 1978 a 2005, el Producto Interno Bruto de nuestro país pasó de 216 mil 500 millones de dólares norteamericanos a 2 billones 230 mil millones, representando un crecimiento anual de 9,6% en promedio. El PIB per cápita se multiplicó por cerca de 7 veces, pasando de 226 dólares a más de 1700. La producción de cereales se elevó de 300 millones de toneladas a 480 millones, resolviendo con éxito el problema de alimentación de una población que representa aproximadamente un 22% de la mundial. A principios de la década 90 del siglo pasado no había casi ningún kilómetro de autopista, y ahora están abiertos al tráfico 41 mil kilómetros, lo que ubica a nuestro país en el segundo puesto en el ranking mundial. En 2005 China ya ocupaba el primer lugar del mundo en lo que se refiere al volumen de carga y descarga portuarias de mercancías y el de contenedores internacionales con 4 mil 900 millones de toneladas y 75 millones 800 mil TEUs respectivamente. Los ingresos anuales per cápita en las ciudades se han incrementado en 5,1 veces y en las zonas rurales en 5,2 veces. La superficie de vivienda per cápita ha aumentado de 6,7 metros cuadrados a 25 para la población urbana y de 8,1 a 29,7 para la rural. Las familias comunes y corrientes ya son capaces de adquirir automóviles, cuya venta alcanzó los 3 millones 130 mil unidades en 2005. Las esperanzas de vida de la población por término medio han pasado de los 35 años de antes de 1949 a los 72 de hoy, superando el nivel promedio de los países con ingresos medianos. Se ha generalizado básicamente la educación obligatoria de nueve años y eliminado en lo fundamental el analfabetismo entre la gente joven y de edad mediana. El número de estudiantes universitarios fue aumentado de 860 mil en 1978 a 15 millones 620 mil en 2005. La población indigente del campo fue disminuida de 250 millones a 23 millones 650 mil personas. La vida del pueblo en su conjunto ha dado un salto histórico pasando del nivel de subsistencia al modestamente acomodado. Segundo, hemos seguido firme e inconmoviblemente el camino de desarrollo político con particularidades chinas, camino que constituye la garantía fundamental para la gobernación perdurable y estabilidad duradera de China. El sistema político que un país adopte sólo podrá ser decidido por su pueblo a la luz de las realidades nacionales del país. Partiendo de las condiciones específicas y la realidad de China, el pueblo chino eligió su propio camino de desarrollo político. En cuanto al régimen de poder político, aplicamos el sistema de las asambleas populares, que ejercen de forma unificada el poder del Estado. Los órganos administrativos, judiciales y fiscalizadores del país son elegidos por las asambleas populares, responden ante éstas y se someten a su supervisión. Tal sistema puede poner en pleno juego el espíritu democrático y llenar de dinamismo la vida política del país por un lado, y permite concentrar las fuerzas para acometer los asuntos más importantes y mejorar la eficiencia del trabajo por el otro. En cuanto al régimen de partidos políticos, adoptamos el sistema de cooperación multipartidaria y consultas políticas bajo la dirección del Partido Comunista de China. Este último es el núcleo dirigente y partido gobernante mientras que los diversos partidos democráticos, en vez de ser partidos fuera del poder o de oposición, son participantes en los asuntos políticos. En la actualidad, existen en China ocho partidos democráticos. Entre sus militantes, 176 mil son diputados populares a diversas instancias y 32 mil desempeñan cargos directivos de nivel distrital para arriba. El Partido Comunista de China lleva a cabo plenas consultas con los partidos democráticos sobre todas las políticas y postulas transcendentales relativas a los asuntos del Estado. En los 28 años transcurridos desde la implantación de la política de reforma y apertura, China, país grande en vías de desarrollo con una población de mil 300 millones de habitantes, ha mantenido un ritmo anual de 9,6% de crecimiento económico por término medio, incrementado notablemente su poderío integral nacional, mejorado constantemente las condiciones de vida del pueblo, fortalecido la cohesión de las diversas etnias nacionales, sostenido la estabilidad social y elevado continuamente su posición en la arena internacional. Todo ello demuestra plenamente que el camino de desarrollo político optado por el propio pueblo chino es una senda que corresponde a las realidades nacionales de China, se adapta a la corriente de nuestros tiempos, refleja la voluntad del pueblo y conduce al robustecimiento del país y la prosperidad del pueblo. Seguiremos marchando firme e inalterablemente por este camino. Tercero, hemos sido firmes e inconmovibles con la política de reforma y apertura, que constituye una gran fuerza propulsora para el desarrollo económico y social de China. Hemos llevado adelante firme e invariablemente la reforma del sistema económico y desarrollado la economía de mercado socialista. Siempre hemos tomado como eslabón central la reforma de las empresas estatales con énfasis en la elevación de sus capacidades de innovación independiente, de resistencia a los riesgos y de competencia en el mercado, a fin de lograr el continuo robustecimiento de la economía de propiedad pública. Al mismo tiempo, hemos apoyado y orientado sin vacilación alguna el desarrollo de la economía de propiedad no pública. En la actualidad, el valor de producción creado por la economía de propiedad no pública ya representa una tercera parte de nuestro Producto Interno Bruto. Hemos transformado efectivamente las funciones del Gobierno administrando cada vez más las actividades socioeconómicas por medios económicos y jurídicos y poniendo en juego el papel fundamental del mercado en la asignación de los recursos, a fin de elevar considerablemente el grado de mercadización. En relación con el menudeo de los bienes sociales, la proporción de productos a precios fijados por el Gobierno se ha reducido del 100% de antes de la reforma y apertura a menos del 4% en la actualidad. Los mercados de capital, fuerza laboral, tierra, propiedad y tecnología, que no existían antes, se han desarrollado sin cesar. Al mismo tiempo, hemos realizado importantes reformas de los sistemas de planificación, tributación, finanzas y comercio exterior. Hemos elevado de forma continua el nivel de apertura al exterior, formando una estructura de apertura omnidireccional, de multiplano y a diversas instancias. El ingreso de China en la Organización Mundial de Comercio en diciembre de 2001 marcó la entrada de su apertura al exterior en una nueva fase. En los 28 años transcurridos, el volumen total del comercio exterior de China ha pasado de los 20 mil 600 millones de dólares norteamericanos a 1 billón 420 mil millones representando un crecimiento anual de más de 17% en promedio y convirtiendo a nuestro país en la tercera potencia comercial del mundo. La inversión directa extranjera utilizada efectivamente ha sido de 620 mil millones de dólares norteamericanos en términos acumulativos, poniendo a China a la cabeza de los países en desarrollo durante 13 años sucesivos. Nuestras reservas de divisas se han incrementado de los 167 millones de dólares estadounidenses en 1978 a más de 940 mil millones en la actualidad, con lo cual China ocupa el primer puesto en el mundo. La gran mayoría de las 500 empresas más poderosas del mundo ha hecho inversiones en China y algunas corporaciones transnacionales incluso han trasladado sus oficinas generales de Asia-Pacífico y centros de investigación y desarrollo a China. Más de 50 países han reconocido uno tras otro el status completo de economía de mercado de China, que aporta más de 10% del crecimiento de la economía mundial y más de 12% del crecimiento del comercio global. China ha seguido con perseverancia un camino de desarrollo pacífico. La civilización de la nación china siempre se ha caracterizada por el espíritu de tomar la paz como lo más valioso, convivir en paz guardando las diferencias y no hacer al prójimo lo que uno no quiere que se le haga a sí mismo. Habiendo sufrido en demasía de la opresión y humillación de las potencias extranjeras y prolongadas agitaciones y caos bélicos, el pueblo chino sabe más que ningún otro atesorar la paz. No importa cómo cambie la situación internacional, China seguirá invariablemente una política exterior independiente y de paz, persistirá en el propósito diplomático de salvaguardar la paz mundial y fomentar el desarrollo común, y se empeñará en el establecimiento de un sistema plural de comercio internacional que sea público, justo, razonable, transparente y abierto, en la promoción de la globalización económica hacia la prosperidad común y en la creación de un entorno internacional y regional caracterizado por la paz, la cooperación y la armonía. Los hechos han demostrado y seguirán demostrando que, en vez de ser una amenaza a los demás países del mundo, el desarrollo de China les ofrecerá más oportunidades de desarrollo y un mercado más amplio. China es y será para siempre una firme fuerza a favor de la paz mundial y el desarrollo común. Señoras y señores, amigos: Al abordar la relación sino-chilena, cabe destacar los "cuatro primeros¨ que dejan bien impresionado al pueblo chino. Chile fue el primero en establecer lazos diplomáticos con China entre los países sudamericanos; el primero en firmar el acuerdo bilateral sobre el ingreso chino en la Organización Mundial de Comercio entre los países latinoamericanos; el primero en reconocer el status completo de economía de mercado de China entre los países latinoamericanos, y el primero en suscribir el tratado de libre comercio con China entre los países latinoamericanos. Estos ¨cuatro primeros¨ han plasmado el hecho de que China y Chile son amigos seguros dignos de mutua confianza y socios de cooperación de beneficio recíproco y ganancia común. Constatamos con satisfacción que en los últimos años las relaciones sino-chilenas han venido conociendo una nueva fase de desarrollo acelerado gracias a los esfuerzos aunados de ambas partes. En lo político, se han registrado frecuentes contactos de alto nivel y un continuo afianzamiento de la confianza mutua. En 2001, los Presidentes Jiang Zeming y Ricardo Lagos intercambiaron visitas recíprocas, definiendo conjuntamente el establecimiento de relaciones de cooperación integral entre China y Chile de cara al nuevo siglo, caracterizadas por la estabilidad duradera, igualdad y beneficio recíproco. Durante la visita del Presidente Hu Jintao a Chile en noviembre de 2004, los dirigentes de ambos Estados llegaron al importante consenso de establecer y desarrollar una asociación de cooperación integral entre China y Chile, declararon juntos el inicio de las negociaciones para el libre comercio y firmaron una serie de documentos de cooperación, contribuyendo favorablemente al desarrollo de las relaciones binacionales. En lo económico, se ha mantenido un excelente ímpetu en los intercambios económico-comerciales. El volumen del comercio bilateral superó los 2 mil millones de dólares norteamericanos en 2000 y los 7 mil millones en 2005, multiplicándose por 3,5 veces durante el lustro. Hasta finales de junio del año en curso, Chile ha hecho inversiones en 98 proyectos en China con un valor contractual de 125 millones de dólares y efectivamente invertido de 52 millones 590 mil dólares. Suman 21 las empresas chinas instaladas en Chile y el monto acordado de la inversión china es de 27 millones 800 mil dólares. China ya es el segundo socio comercial de Chile. En materia de humanidades, se ha venido expandiendo de continuo nuestra cooperación en las áreas de ciencia y tecnología, salud, deporte y turismo, y se han hecho cada vez más dinámicos los contactos extraoficiales e intercambios de personas. Asimismo, ambas partes han mantenido una estrecha consulta y coordinación en los asuntos internacionales y regionales. La cooperación amistosa entre China y Chile ha redundado en beneficios tangibles para nuestros pueblos, y mi presente visita a Chile persigue precisamente el objetivo de llevar a una nueva altura las relaciones de amistad felizmente existentes entre China y Chile. Señoras y señores, amigos: China y Chile son igualmente países en vías de desarrollo y afrontan la tarea común de desarrollar la economía y mejorar las condiciones de vida de la población. La profundización de la cooperación económico-comercial forma parte importante de nuestra asociación de cooperación integral y no sólo corresponde a los intereses fundamentales de nuestros dos pueblos, sino también favorece a la paz y el desarrollo de la región e incluso el mundo entero. A continuación, quisiera valerme de la tribuna de este Foro para referirme al tema de la cooperación económico-comercial entre China y Chile. Dada su fuerte complementariedad, las economías china y chilena tienen amplias perspectivas de cooperación. La estabilidad social, el ímpetu de crecimiento sostenido y dinámico y el inmenso mercado con un gran potencial de China ofrecen cada vez más oportunidades de negocios y constituyen una fuerza motriz para el desarrollo económico de Chile y los demás países latinoamericanos. Chile tiene la fama de ser un "reino cuprífero" y es el primer país exportador de productos forestales de América Latina y el quinto de la pesca del mundo. La economía de Chile mantiene un alto ritmo de desarrollo durante muchos años, convirtiéndose en uno de los países latinoamericanos con economía relativamente desarrollada. Todo ello proporciona oportunidades pocas veces conocidas para desplegar la cooperación de beneficio mutuo entre las empresas de los dos países. Lo más importante es que ambas partes abrigan un fuerte deseo de fortalecer la cooperación mutuamente beneficiosa y elevar su calidad y nivel. Sostengo que ambas partes deben tratar y desarrollar su cooperación económico-comercial desde una altura estratégica guiándose por el principio de beneficio mutuo y ganancia compartida y poniendo en juego sus respectivas ventajas para ampliar los ámbitos de la cooperación, diversificar sus formas, enriquecer su contenido y promover así el continuo escalonamiento de la cooperación económica y comercial. A tal efecto, me permito presentar las siguientes cuatro propuestas: Primero, llevar a la práctica el tratado de libre comercio y ampliar la magnitud del intercambio económico y comercial entre los dos países. El Tratado de Libre Comercio suscrito entre los Gobiernos de China y Chile abarca todo lo relacionado con el comercio de bienes, y el aspecto medular consiste en rebajar y reducir las barreras arancelarias y no arancelarias así como mejorar las condiciones de acceso al mercado. La puesta en práctica del Tratado facilitará el intercambio comercial de bienes entre ambos países y también el desarrollo de sus respectivas industrias. Ambas partes deben aprovechar a plenitud las condiciones favorables creadas por el Tratado de Libre Comercio para mejorar continuamente la estructura del comercio de bienes, promover activamente la diversificación de las mercancías del comercio, fortalecer el intercambio de informaciones relacionadas con el mercado, los productos y el comercio, impulsar el acceso de sus respectivos productos a los mercados de Asia y América Latina, ampliar de continuo la magnitud del comercio binacional y elevar con ímpetu el nivel de la cooperación económico-comercial entre los dos países. Segundo, profundizar la cooperación en los recursos cupríferos para lograr beneficio recíproco y ganancia común. El cobre constituye el área estratégica que ocupa un lugar relevante en la cooperación económico-comercial bilateral. Anualmente el 50% del cobre chileno se destina a China, ocupando casi la mitad del volumen total del comercio bilateral. Vemos con satisfacción que en marzo del presente año, la Corporación Minmentals, el Banco de Desarrollo de China y el CODELCO firmaron en Beijing un acuerdo tripartita de inversión conjunta y financiamiento para la explotación de recursos cupríferos en Chile, y el monto total de la inversión para la primera fase será de 550 millones de dólares norteamericanos. Es la primera vez que empresas chinas llevan a cabo la cooperación con la mayor corporación del cobre del mundo en proyecto de explotación conjunta de recursos en el extranjero, abriéndose así nuevas perspectivas de la cooperación sino-chilena en recursos cupríferos. Es de desear que los Gobiernos y las empresas concernientes de China y Chile hagan esfuerzos aunados para asegurar la expedita realización del referido proyecto. En el futuro, las dos partes deben partir de la altura de la estructuración de una asociación de cooperación duradera y estable para profundizar su cooperación en los recursos cupríferos y lograr la complementación de sus respectivas ventajas, el beneficio recíproco y la ganancia compartida. Es menester explorar activamente las nuevas vías y formas de la cooperación e identificar de continuo nuevas áreas y proyectos de inversión. Hay que intensificar el diálogo sobre las políticas y perfeccionar el mecanismo de coordinación con el objetivo de promover un desarrollo sano y acelerado de la cooperación sino-chilena en materia de recursos cupríferos. Tercero, ensanchar la cooperación en materia de infraestructuras y crear nuevos puntos de crecimiento para la cooperación económico-comercial. Siendo países en vías de desarrollo, tanto China como Chile afrontan arduas tareas en la construcción infraestructural. Después de muchos años de desarrollo, China ha logrado acumular ricas experiencias con sólida fuerza en la construcción infraestructural de las áreas de transporte y telecomunicaciones. Tan sólo en el año pasado, en China fueron construidos más de mil 200 kilómetros de ferrocarril, 129 mil de carretera y más de 6 mil 400 de autopista; aumentaron su capacidad de carga y descarga en cerca de 190 millones de toneladas los muelles de los puertos con atracaderos de categoría de 10 mil toneladas, y se instalaron nuevos cuadros de conmutación de telefonía móvil con una capacidad para aproximadamente 86 millones de usuarios. Con el desarrollo acelerado de la economía china y el crecimiento continuo de la economía chilena, son cada vez mayores las necesidades recíprocas e intereses comunes en el área de la construcción infraestructural, presentándose inigualables perspectivas de la cooperación, lo cual constituirá un nuevo punto de crecimiento para el desarrollo de las relaciones económico-comerciales entre China y Chile. Ambas partes deben aprovechar a plenitud esta preciosa oportunidad y actuar a la luz de sus respectivas características y ventajas, para acentuar el conocimiento recíproco, explorar las potencialidades de la cooperación, innovar nuevas modalidades de cooperación y estimular la inversión recíproca, de manera que dé un salto cualitativo la cooperación sino-chilena en materia de las infraestructuras. Cuarto, impulsar con ímpetu la cooperación empresarial y hacer de las empresas protagonistas de la cooperación. Las empresas constituyen el sujeto principal del mercado, de las inversiones y también de la cooperación económica y comercial bilateral. Sólo con la participación de las empresas, se podrá consolidar, robustecer y dinamizar la cooperación económico-comercial entre ambas partes. Es menester reconocer que las modalidades de la cooperación económico-comercial sino-chilena son todavía relativamente simples, que los intercambios comerciales de productos primarios y mercancías con bajo contenido tecnológico ocupan una gran proporción en nuestra cooperación económico-comercial, y que la inversión recíproca y la cooperación entre empresas son relativamente débiles careciendo sobre todo del respaldo de proyectos de gran magnitud. La clave para elevar la calidad y el nivel de la cooperación económico-comercial entre los dos países consiste en poner en pleno juego el papel protagonista de las empresas en la cooperación económico-comercial, fomentar la cooperación interempresarial y promover especialmente la cooperación en grandes proyectos que conllevan intereses del conjunto. Ambas partes deben aprovechar bien las nuevas oportunidades que ofrece el crecimiento rápido de nuestras economías para tomar el fortalecimiento de la cooperación interempresarial como prioridad en el proceso de profundización de la cooperación económico-comercial, aumentar aún más la inversión directa en ambos sentidos y extender la cooperación económico-comercial entre los dos países del comercio de bienes a la colaboración en inversión, industria, economía y tecnología. Al alentar las grandes empresas o grupos empresariales con capacidad y credibilidad a hacer inversiones y negocios en Chile, el Gobierno chino también verá con agrado que empresas chilenas vayan a desarrollar sus negocios en nuestro país. Señoras y señores, amigos: La asociación de cooperación integral entre China y Chile ha entrado en una nueva fase de rápido desarrollo. La cooperación económico-comercial entre China y Chile encara extraordinarias oportunidades y amplias perspectivas de desarrollo. ¡Que hagamos esfuerzos mancomunados para llevar la cooperación económico-comercial entre China y Chile a una nueva altura y escribir una nueva página en las relaciones sino-chilenas ! Para concluir, hago votos por el pleno éxito del Foro de Cooperación Económico-comercial entre China y Chile. Muchas gracias a todos. |